Esa noche no hablaron. Se acercaron, se miraron, con certeza pero tristes sonrieron; se mimaron, cocinaron pero no comieron, se abrazaron y fingieron dormir.
Consternado, un fino temblor acompañaba su pulso cautivo de la incertidumbre. La verdad valía el fuego, pensó. Debía confiar, y confiaba. Conocía de antemano el desenlace, era lo justo, mas no pudo evitar el trance. Se sintió como cristo en la cruz, al caer la tarde el viernes de las sombras, pero ya era sábado…
Ella respetó su silencio. Se pegó a su espalda como si quisiera evitar la entrada de algún mal recuerdo, posó ligerísimos los labios el la base su cuello y lo abrazó deseando arroparlo todo. Lo sintió orgulloso y frágil, esbelto, cansando, vencido, sencillo; complicado; pidiendo su abrazo y su espacio como si fueran la misma cosa, pero sobre todo sin pedirlo. Por suerte los hombres son los sencillos, pensó casi dejando escapar una carcajada que no estaría dispuesta a confesar, pues, fuera de la tristeza, bien le divertía contemplarlo en su encrucijada. Verlo con su cuerpo casi todo relajado menos, en la frente, ese lugar donde conjuraba los universos que nacían, colisionaban, florecían, se conjugaban y atropellaban para no dejarlo dormir. Disfrutaba intensamente el poder estar cerca sabiéndose poseedora de una magia ancestral capaz de alterar ese orden cósmico, liberar su energía, conjugarla y hacerla en su cuerpo, plural.
Él se dio vuelta, sonrió con malicia buscándola en la oscuridad, deslizando los dedos que se abrieron paso por esos muslos de mujer que prestos lo envolvieron. Subió la temperatura, también la humedad. Cedió. A pesar de todo, ella olía a primavera.
Que bueno que somos mamíferos, pensó antes de morir.
Abril 10, 2008 a las 10:21 pm
efectivamente, que bueno que somos mamiferos, porque esta prosa no es para sangre fria, y si alguien la tiene fria seguro se le hierven las arterias imaginando unos dedos paseandose por los dulcisimos muslos de una mujer con mirada triste…
Abril 12, 2008 a las 3:57 pm
la verdad es que no hay un dia en el que no me entre en este blog, siempre hay algo que me pone a pensar aqui. A mi gusto, la mejor prosa tuya…
Abril 14, 2008 a las 1:38 pm
lagos de incertidumbre, ahogando certezas entre carne y sabanas, que suerte el ser mamifero…deme un segundo voy por una cerveza
No digo demasiado…no creo que pueda decir mucho…ud lo sabe todo…c
Saludos y abrazos Poeta desde Sadalsuud…