Calor, necio y absurdo calor de medianoche. Los corazones huecos también vienen en cajas y revientan el televisor. Los peces en cambio, se muerden los labios… Esperando la muerte corremos, cantamos, nos escondemos; sudamos las dudas en que moran sus pisadas y así, cómplices, sonreímos, sabiendo que en el camino hemos logrado lo increíble: amar un día más.
Escrito por larosayelclown